En este comienzo de la jornada al inicio de este día,
mis ojos, Señor, se dirigen hacia Ti.
Ayúdame en mi inquietud,
Tú, mi Señor en quien confío.
Te abro mi corazón, mis ansias de vivir, mi despertar.
Y desde este mismo instante pongo en tus manos mis miedos,
mis ilusiones, mis deseos de ser mejor y mi afán de búsqueda.
Tú que eres el camino, ayúdame hoy a encaminar mis pasos hacia Ti.
Tú que eres la verdad, aumenta mis deseos de ser auténtico.
Tú que eres la vida, ayúdame a compartir mi vida
en la propagación de tu Reino. Amén.

